¿Qué es un fertilizante?

La palabra fertilizar significa «hacer que la tierra sea más fértil», y una tierra fértil, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es aquella que produce mucho. En este sentido, un fertilizante es una sustancia orgánica o inorgánica que contiene nutrientes en formas asimilables por las plantas cuya función es la de proporcionar las sustancias necesarias para que los cultivos puedan crecer sanos y fuertes y desarrollarse correctamente. Además, también ayudan a que la tierra recupere los compuestos que absorben las plantas.

Los nutrientes de los que están compuestos los fertilizantes son:

  • Nitrógeno (N): se trata de un elemento indispensable para la planta (especialmente en la etapa de crecimiento), ya que forma parte de las proteínas del tejido vegetal.
  • Fósforo (P): es el responsable de los procesos energéticos y mejora la absorción del agua.
  • Potasio (K): participa en la transportación de las sustancias nutritivas, es el responsable de activar los procesos de la fotosíntesis y juega un papel fundamental en el sistema enzimático.

¿Para qué se utiliza?

Como hemos explicado en el apartado anterior, los fertilizantes proporcionan nutrientes a las plantas. Así, estimulan su crecimiento vegetativo, aumentan su productividad y mejoran la calidad de la producción.

Además, los fertilizantes permiten mejorar la capacidad del suelo para suministrar las necesidades de los cultivos (que es limitada). En otras palabras, los fertilizantes, además de ser un complemento alimenticio para las plantas cuya función principal es la de aumentar su producción, también sirven para mantener el contenido de nutrientes en el suelo y mejorar la calidad del sustrato.

Ahora bien, siempre hay que tener en cuenta que cada cultivo tiene unas necesidades específicas por lo que necesita un tipo particular de fertilizantes que contenga las cantidades de nutrientes adecuadas para cada planta y fase en la que esta se encuentre.

Tipos de fertilizantes

Existen diferentes clasificaciones de los fertilizantes según su:

  • Composición química
  • Abonos simples: se trata de abonos formulados con un solo nutriente. Pueden ser nitrogenados, fosfatados o potásicos.
  • Abonos compuestos: estos fertilizantes están formados por dos o más nutrientes principales (nitrógeno, fósforo y potasio). Además, también suelen contener nutrientes secundarios (calcio, magnesio y azufre) o micronutrientes (boro, cobre, hierro, manganeso, molibdeno y zinc).
  • Presentación física: las formulaciones de los fertilizantes pueden ser en estado sólido, líquido o gaseoso; siendo las dos primeras las más comunes.
  • Origen: los fertilizantes se dividen en orgánicos o minerales dependiendo de su origen. En los próximos apartados abordaremos este aspecto con mayor detalle.

Fertilizante orgánico

Un fertilizante orgánico es aquel que se obtiene mediante la descomposición de materia orgánica de un ser vivo (ya sea animal o vegetal). La función principal de los fertilizantes orgánicos es la de aportar minerales de origen natural a la tierra para que esta sea lo suficientemente fértil.

Su uso permite la incorporación de microorganismos del sustrato responsables de la actividad biológica de la tierra para oxidad y transformar los compuestos en materias primas para el desarrollo de la vegetación. Es decir, los fertilizantes orgánicos consiguen aumentar la actividad de los microorganismos del sustrato para ayudar a las plantas en su proceso de crecimiento y de floración. Asimismo, los fertilizantes orgánicos cuentan con otros beneficios como el de aumentar la capacidad porosa del suelo y el de prevenir y controlar la presencia y severidad de sus enfermedades.

Si los comparamos con los fertilizantes minerales (de los que hablaremos a continuación), son menos solubles y proporcionan nutrientes a las plantas de manera más gradual.

Fertilizante mineral

Un fertilizante mineral (también llamado químico, sintético o inorgánico) es aquel que está compuesto, como su propio nombre indica, por elementos de origen mineral. La mayoría de los fertilizantes o abonos de este tipo han sido fabricados mediante procesos químicos.

Los fertilizantes minerales son absorbidos de forma prácticamente inmediata por la planta, por lo que resulta mucho más sencillo llevar un control estricto del aporte de nutrientes. Además, se presenta como la solución más rápida y eficaz para corregir inmediatamente las posibles carencias nutricionales que hayas detectado en tus plantas.

Los fertilizantes minerales presentan una elevada concentración de nutrientes, por lo que son muy sencillos de utilizar. Asimismo, al ser más solubles que los fertilizantes orgánicos, las plantas podrán disponer de los nutrientes que necesita mucho más rápido.

No obstante, te recordamos que este tipo de productos deben usarse de manera equilibrada y siempre siguiendo las indicaciones del fabricante.

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